Las pretensiones de Trump sobre la zona han puesto en crisis la alianza de seguridad europea, liderada por EEUU y que data de hace décadas, al plantear la posibilidad de que el miembro más grande y poderoso de la OTAN anexe el territorio de otro.
La reunión a tres en la Casa Blanca por el futuro de Groenlandia termina sin avances realmente notables, pero tampoco sin grandes desacuerdos... algo nada desdeñable visto el clima previo al encuentro.
Spoiler: es poco, teniendo en frente a la mayor potencia defensiva del planeta. Pero hay margen y debe haber voluntad, sobre todo, para dejar claro a EEUU que la isla no está en venta. Ceder no será sólo claudicar, sino dar por muerta la Alianza.
El presidente de EEUU se mofa de la defensa de su soberanía que hace la isla del Ártico, a pocas horas de que su vicepresidente y su secretario de Estado reciban a delegaciones de Nuuk y Copenhague.
Las delegaciones de EEUU, Dinamarca y Groenlandia se citan en un momento muy tenso ante la obsesiva ofensiva de Donald Trump para hacerse con la isla, de soberanía danesa. La OTAN, entre tanto, a la espera.
El Gobierno de la isla de soberanía danesa y su primer ministro, Jens-Frederik Nielsen, aseguran estar "reforzando su defensa" y trabajando "en estrecha cooperación" con los miembros atlánticos ante las ansias expansivas de Donald Trump.
"Hablamos de adquirir, no de arrendar, no de tenerlo a corto plazo (...). Deberían debería aceptar el acuerdo", insiste el presidente norteamericano, mientras hasta senadores de su partido se le revuelven para impedir una acción armada en Europa.
Algunos diplomáticos europeos han explicado al diario 'Politico' algunas de las vías disponibles para frenar a Trump en sus ambiciones de expansión territorial.
La Administración Trump estudia pagar directamente a los groenlandeses para hacerse con el territorio bajo administración danesa, según adelanta 'Reuters'.