Eyal Zamir se salta las instrucciones de EEUU y las negociaciones de paz en curso con un discurso demoledor en el que confirma que la ocupación del sur del país se mantendrá.
"El Gobierno no tiene control sobre Hezbolá, y Hezbolá está lanzando cohetes para intentar sabotear el alto el fuego. Israel, tenemos que tomar represalias. Cada vez que vemos una amenaza, actuamos", avisa su embajador en la ONU.
El presidente de EEUU estaba otra vez entre la espada y la pared: o prorrogaba la tregua con Irán o iba con todo contra su adversario. Lo segundo no lo quiere; lo primero lo puede vender como prudencia, aunque también revela cierta debilidad.
En uno de los asaltos, la Guardia Revolucionarias, "ha causado graves daños en el puente de mando", pero la tripulación se encuentra a salvo. Del segundo sólo se sabe que está detenido en el agua.
El ataque a Irán fue fruto, en buena parte, de la tarea de zapa del israeli con el norteamericano. Ahora, sin embargo, se cambian las tornas. Y eso le pone las cosas difíciles a 'Bibi' con sus socios, que se quejan de no seguir atacando a Hezbolá.
Ambos bandos se acusan mutuamente de violaciones de la tregua que Washington presume de haber forjado con la misma receta que en otros casos, el dinero: "Vamos a extraer parte de las tierras raras y algunos de los activos... y todos ganaremos mucho dinero".
En este tiempo, se han contabilizado 242 muertos y 619 heridos en la franja palestina. Hasta que no se entreguen todos los cuerpos de secuestrados israelíes no empezará la segunda fase: desmilitarización, fuerza internacional y reconstrucción.
Trump insiste en que, pese a los muertos diarios por ataques de Israel y las quejas por la entrega de cuerpos de rehenes por parte de Hamás, el alto el fuego "está funcionando muy bien" en la franja palestina.
Mientras el alto el fuego con Israel se convierte en intermitente, el grupo islamista se enfrenta a la tensión que generan los clanes y pandillas armadas que pululan por la franja, en busca de poder e influencia. Ninguno es fuerte como para hacerle sombra.
El estadounidense Trump insiste en que "nada va a poner en peligro" la tregua, defiende que Tel Aviv "respondió al fuego" y que está justificado que así sea. Esta vez, dice que Hamás "debe comportarse".
La ONU reclama a Israel permiso para sacar a 15.000 heridos por el paso de Egipto, personas que no tienen en suelo palestino la atención médica que necesitan. La prensa mundial reclama hoy en los tribunales que la dejen entrar en la franja.
Israel insiste en que dispara a quien represente "una amenaza” para sus soldados y Hamás, que no ha atacado a las IDF. El vicepresidente Vance acude a la zona a calmar los ánimos, mientras el paso de Rafah sigue cerrado y entra poca ayuda.
Entre las violaciones del armisticio denunciadas por Hamás destacan los disparos directos contra civiles, los bombardeos y los ataques deliberados y la detención de varios ciudadanos palestinos.
El grupo islamista denuncia que Tel Aviv dispara "deliberadamente" contra civiles: van 97 muertos desde el inicio del armisticio. Washington manda a sus negociadores para revisar sobre el terreno que todo se cumpla.
La Cruz Roja se moviliza ya para trasladar a hospitales a los secuestrados por Hamás: quedan 20 con vida y hay 28 cuerpos más por recoger. Se espera que sean 2.000 los reclusos palestinos que también recuperen la libertad hoy.
El partido-milicia palestino no ve claro que Tel Aviv vaya a cesar los ataques y a irse de la franja una vez que los rehenes sean entregados. Pese a ello, los contactos prosiguen en Sharm el-Sheij con moderado optimismo.
Más de 350.000 personas han acudido a las manifestaciones, según ha estimado el Foro de Familiares de Rehenes y Desaparecidos, que insiste en su mensaje a Netanyahu: el Gobierno debe firmar el acuerdo que está sobre la mesa".