¿Pero Trump no había destruido el programa nuclear iraní con el que justifica hoy su guerra?
De los países creadores del '¡alerta, Irán está a nada de conseguir la bomba atómica!' de los últimos 30 años, llega una nueva y flagrante contradicción que deja una incógnita en el aire. ¿De qué sirvió la "histórica" 'Operación Martillo de Medianoche' del año pasado?
"Nunca tuvimos información que indicara que existiera un programa sistemático y estructurado para fabricar o construir un arma nuclear (...). No iba a haber una bomba mañana ni pasado mañana". Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA).
El mundo contiene la respiración en el quinto día de bombardeos de EEUU e Israel contra Irán, mientras la cifra de muertos se aproxima al millar. En medio de los ataques "quirúrgicos" y de "precisión", según sus autores, que han segado la vida de un centenar de niñas en un colegio, están brotando distintas incógnitas a medida que los principales actores internacionales terminan de posicionarse respecto a la agresión estadounidense-israelí.
Una de esas dudas es tan sencilla como contundente es la falta de explicaciones. ¿Qué ha justificado una campaña militar capaz de revolver todo Oriente Próximo y Oriente Medio amenazando con una escalada sin precedentes? Washington y Tel Aviv han dejado claro que no tenían más remedio que actuar y bombardear al mismo país con el que el primero estaba negociando, puesto que estaban a escasas semanas de conseguir desarrollar armas nucleares.
Pero, inevitablemente, esa duda entronca con otra. ¿Están la Administración Trump y el Gobierno de Benjamin Netanyahu hablando del mismo programa nuclear que aseguraron haber destruido el año pasado en la Operación Martillo de Medianoche? La misma misión de junio de 2025 por la que EEUU utilizó cazas de combate y los bombarderos furtivos B2 Spirit para atacar, incluyendo el lanzamiento de 14 bombas antibúnker GBU-57, los enclaves de Fordó (Fordow), Nantaz e Isfahán. "Ha sido un éxito militar", aseguró Trump, anunciando la "destrucción total" del programa nuclear iraní.
"Felicidades, presidente Trump. Su audaz decisión de atacar las instalaciones nucleares de Irán con el imponente y justo poder de Estados Unidos cambiará la Historia", valoraba el primer ministro israelí, cuyo Ejército también había participado en la operación. Nueve meses más tarde, la "Historia" parece no haber cambiado. Tanto Trump como Netanyahu volvieron al discurso de que Teherán estaba a dos semanas de terminar el desarrollo de la bomba atómica.
Sin embargo, la realidad es que esa es una amenaza que lleva reproduciéndose las últimas tres décadas, aunque los propios informes de Inteligencia de EEUU lo descartan, al igual que los principales organismos internacionales en la materia, como el OIEA. Todo ello teniendo en cuenta que, además, esa misma Inteligencia estadounidense había determinado que las reservas de uranio enriquecido del programa nuclear iraní quedaron "prácticamente intactas".
Tres décadas alertando de que Irán está a punto de conseguir armas nucleares
Desde la década de los '90, en la política israelí siempre ha existido el fantasma de que el régimen de los ayatolás estaba tratando de desarrollar un arma nuclear, lo que supondría una amenaza fundamental para un Israel que ni confirma ni desmiente la tenencia de sus propias bombas atómicas.
En el Estado hebreo, a esa posición se le denomina amimut ("ambigüedad deliberada"), pero tanto documentos secretos de EEUU desclasificados en los 70, como el testimonio del ingeniero nuclear israelí Mordechai Vanunu, apuntan a que el programa desarrollado en la central nuclear de Dimona tiene esos fines. El Instituto de Investigación para la Paz de Estocolmo calcula que Israel ya debe poseer cerca de 90 ojivas, pero es imposible saberlo con certeza porque no permiten inspecciones del OIEA.
No obstante, de lo que Netanyahu no ha tenido problema alguno en alertar, a lo largo de las últimas tres décadas, es del supuesto programa nuclear iraní. Teherán siempre ha sostenido que se trata de un programa de producción de energía nuclear con fines civiles, al tiempo que ha permitido algunas inspecciones periódicas del organismo de la ONU hasta los últimos años. Cabe recordar que, en 2018, la primera Administración Trump rompió el acuerdo que el expresidente Obama había firmado con Irán en esta materia.
Sin embargo, y desde 1995, Netanyahu viene repitiendo en distintos discursos, entrevistas periodísticas o comentarios con mandatarios que Irán está a punto de conseguir armas nucleares. Para hacerse una idea, en 2003 el primer ministro israelí alzó la voz asegurando que en seis meses habrían desarrollado dicho armamento. No debió de ocurrir, porque años más tarde, en 2012 -al calor de las revueltas de la Primavera árabe- aseguró que faltaba ese mismo lapso de tiempo para conseguirlo.
En 2021, Netanyahu recuperó esta advertencia, pero algo había cambiado. Era necesario actuar cuanto antes porque Irán tan solo necesitaba dos meses para conseguir la bomba atómica. Spoiler, no debió de lograrlo porque el año pasado -con la Franja de Gaza arrasada, con Siria con un Gobierno islamista afín a sus intereses y en pleno intercambio de misiles con Irán- volvió a advertir sobre su supuesto programa de desarrollo nuclear. Solo faltaban dos semanas para que tuviese armas nucleares.
Cuando ayer -cuarto día de los ataques de EEUU e Israel sobre Irán- se le preguntó al director del OIEA si Irán estaba a días o semanas de poder construir ese arma, Grossi recordó que el su organismo ya se había pronunciado el pasado año, cuando Netanyahu reclamó a EEUU que se sumase a la Operación Despertar del León: "Nunca tuvimos información que indicara que existiera un programa sistemático y estructurado para fabricar o construir un arma nuclear".
Trump negó y obvió sus propios informes de Inteligencia, para acabar contradiciéndose a sí mismo
Más allá de las periódicas alertas israelíes, lo cierto es que en EEUU han aflorado numerosas contradicciones con sus propios servicios de Inteligencia. Tanto en los resultados de la Operación Martillo de Medianoche como respecto a la información de la que han venido disponiendo sobre el programa nuclear iraní. Hay que remontarse a los días inmediatamente posteriores al bombardeo sobre Fordó, Nantaz -esta última ha vuelto a ser blanco de los ataques este miércoles- e Isfahán.
Aunque la Administración Trump luego salió cargando contra las informaciones de medios, tildándolas de fake news, lo cierto es que algunos de los principales medios estadounidenses publicaron el informe preliminar de la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA), un documento que concluyó que "el programa se ha ralentizado, pero no se ha destruido".
Pero ese documento, del que después se encargó otro informe posterior de la CIA que cambió esa valoración, iba aún más allá: "No se ha tocado el uranio enriquecido, las centrifugadoras están casi todas en su sitio y las infraestructuras clave, las que realmente le permiten fabricar una bomba atómica, no se ha destruido. Irán ha perdido capacidad, sí, pero no la suficiente como para decir que su programa ha quedado inutilizado". Curiosamente, y como un presagio coincidente con las tesis de Netanyahu, adelantaba que "se han ganado unos meses, poco más".
La CIA negó al otro gran servicio de Inteligencia estadounidense, asegurando que una "nueva información de una fuente y un método históricamente fiables que indican que varias instalaciones nucleares iraníes clave fueron destruidas y que deberán reconstruirse a lo largo de los años". Entonces, si iban a tardar años en reconstruirse, ¿por qué EEUU ha justificado el ataque de hace cinco días a Irán en que le faltaban dos semanas para conseguir una bomba nuclear?
Y no menos importante, ¿quiere decir esa afirmación que la Inteligencia estadounidense tiene o tenía pruebas del desarrollo de armas nucleares por parte de Irán? La Evaluación Anual de Amenazas 2025 de la Comunidad de Inteligencia de EEUU es un buen termómetro al que acudir. En dicho documento, público y de libre acceso, los cuatro grandes organismos de Inteligencia estadounidense -CIA, DIA, FBI y NSA- se analizan los mayores riesgos que representan otros países y potencias. Se advierte sobre una Rusia que está "construyendo una fuerza nuclear más moderna" o desarrollando "armas nucleares antisatélites", pero sobre Irán solo se alerta del programa de misiles balísticos.
Pero en esa evaluación también se menciona concretamente si Irán está tratando de conseguir armas nucleares. La propia Inteligencia estadounidense lo niega tajantemente: "La CI continúa evaluando que Irán no está construyendo un arma nuclear y que el Líder Supremo Jamenei no ha autorizado el programa de armas nucleares que suspendió en 2003. La CI está monitoreando de cerca si Teherán decide reautorizar su programa de armas nucleares".
Aquello fue a finales de marzo de 2025. En menos de un año, EEUU ha atacado a Irán sin aclarar qué proyecto de armas de destrucción de masiva están intentando destruir, el que ya presumieron de haber arrasado hace un año o el que negaron organizaciones consideradas como la élite del espionaje a escala mundial. Entretanto, sobrevuela el fantasma de otro armamento que nunca apareció, pero sí justificó la intervención militar sobre otro país de Oriente Medio que continúa arrasado y es caldo de cultivo del mismo terrorismo yihadista que llegó a erigir dos califatos.