La Mesa del Congreso aprueba por unanimidad que las tres hermanas de Manuel José García Caparrós puedan ver el grueso del Expediente de lo ocurrido el 4 de diciembre de 1977 en Málaga, pero esa información no deja de tener "carácter secreto".
Moreno inicia así su cuarta etapa al frente del PP de Andalucía, al que llegó en 2014, con la vista puesta en las próximas elecciones autonómicas, en las que buscará mantener la mayoría absoluta que consiguió en los comicios de 2022.
Moreno ha pasado del triunfalismo de sus rebajas de impuestos a tener que cambiar de consejera y enfrentarse, como poco, a más de 2.000 casos de mujeres con un diagnóstico dudoso.
Lo que estamos viendo en Andalucía por el tema de los cribados del cáncer de mama no es una casualidad. Es una consecuencia. La externalización de servicios, que es una de las formas de privatizar la sanidad, conlleva pérdida de control por parte del gobierno de Andalucía en este caso de los datos, una sobreinversión de pasta porque evidentemente la empresa privada entra para obtener beneficios.
El Gobierno andaluz tiende la mano a los partidos para "mejorar" el sistema sanitario tras el escándalo, pero el presidente Moreno ni ha escuchado a la oposición: dejó su silla vacía tras escuchar a su consejero, Sanz.
Según el Servicio Andaluz de Salud, "en ningún caso esta incidencia informática supone ni el borrado ni la pérdida de ninguna prueba, informe o historial clínico", como había denunciado Amama horas antes.
El llamado 'CIS andaluz' sostiene que el PP lograría aún el 40,7 % de los votos, que le otorgarían entre 54 y 56 diputados en el Parlamento: en el peor de los escenarios para los conservadores, pueden perder el Gobierno en solitario por un escaño.