Qué sabemos y qué no sabemos sobre las negociaciones entre EEUU e Irán para frenar la guerra
"No llames acuerdo a tu derrota. La era de tus promesas ha terminado", dice Teherán ante los anuncios de Trump. Sin embargo, medios norteamericanos aportan detalles de la propuesta que se ha enviado a los ayatolás. Entre la verdad y el despiste.
Negociaciones, diálogo, diplomacia, acuerdo, paz. Hay palabras que ilusionan. Es obvio. Si surgen en un contexto como el actual, a las puertas de que el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán cumpla un mes, cuando se cronifica un conflicto que afecta, literalmente, al mundo entero, más aún se dispara la esperanza.
El lunes, el presidente norteamericano, Donald Trump, anuló el ultimátum que había lanzado contra el régimen de los ayatolás, por el que amenazaba con reventar todas sus infraestructuras energéticas si no abría el estrecho de Ormuz, embudo clave por el que pasa el 20% del suministro mundial de gas y petróleo o alimentos para cien millones de personas. Le dio cinco días extra, hasta el viernes, en virtud de los supuestos contactos que estaban teniendo las dos partes para acabar con la guerra.
Saltaba la sorpresa: había conversaciones, dijo el republicano, y eran "profundas, detalladas y constructivas", en sus propias palabras. Desde entonces, el mundo asiste a una partida de ping pong que nadie sabe bien cuánto tiene de verdad o de despiste, de enjundia o de propaganda. Washington insiste en que se está hablando, mientras Teherán lo niega y promete luchar, dice, "hasta la victoria total".
Pakistán, Egipto y las naciones árabes del golfo Pérsico intentan discretamente entablar conversaciones, pero sus esfuerzos aún parecen preliminares. Israel promete continuar sus ataques. Y lo que se ve en las últimas horas no es, desde luego, una desescalada: se han lanzado bombardeos cruzados en Irán e Israel, han caído proyectiles en Irak y sigue la invasión terrestre del sur de Líbano. Mientras tanto, miles de infantes de marina estadounidenses se movilizan hacia el Golfo y el Ejército se preparaba para desplegar al menos 1.000 soldados de la 82.ª División Aerotransportada en Oriente Medio en los próximos días.
Sobre la mesa
Hasta cuatro medios (Associated Press, Reuters, Axios y el New York Times) han informado esta pasada madrugada de que la Administración Trump ofreció a Irán, a última hora del martes, un plan de 15 puntos que proponía una posible vía de salida a través de Pakistán. Al parecer, busca negociar un cese al fuego y las hostilidades en Oriente Medio y, principalmente, asegurarse el libre tránsito de buques por el estrecho de Ormuz.
Incluye líneas generales relacionadas con el programa nuclear, según ha trascendido: no más investigaciones, entrega del uranio ya altamente enriquecido, no más misiles de largo alcance. Esas son las líneas maximalistas que ya se conocían en la semana previa a los ataques, cuando las partes negociaban en Ginebra.
Axios sostiene que los negociadores están preparando una reunión en Islamabad "esta misma semana", en la que participarían el vicepresidente de EEUU, JD Vance; el yerno del presidente, Jared Kushner; y su negociador jefe, Steve Witkoff. Por parte de Irán asistirían Baqer Qalibaf, presidente del Parlamento iraní y otras figuras del régimen de los ayatolás. Sin embargo, Qalibaf negó en redes sociales acercamiento alguno. El primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer, ha asegurado que la inteligencia británica ha tenido noticia de esas conversaciones a través de intermediarios.
AP expone que Witkoff y Kushner mantuvieron conversaciones el domingo con un líder iraní. No especifica quién era. EEUU aceptó "en principio" sumarse a las conversaciones en Pakistán, según tres funcionarios pakistaníes, un funcionario egipcio y un diplomático del Golfo, mientras los mediadores seguían trabajando para convencer a Irán. El funcionario egipcio afirmó que los esfuerzos se centran en "fomentar la confianza" entre Estados Unidos e Irán, con el objetivo de lograr una tregua en los combates y un "mecanismo" para reabrir el estrecho de Ormuz.
Esta misma agencia señala que el gabinete del primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, que habían estado abogando por que Trump continuara la guerra contra Irán, se mostraron sorprendidos por la presentación por parte del Gobierno estadounidense de un plan de alto el fuego. Sin embargo, dado que Trump está tomando medidas para enviar soldados e infantes de marina adicionales, la acción se interpreta como una maniobra de Trump para tener la "máxima flexibilidad" sobre lo que hará a continuación, añadió una de sus fuentes.
Esta noche, el presidente Trump también ha hecho una de sus crípticas declaraciones que nadie sabe bien qué quieren decir. Dice que Irán le ha hecho un regalo a EEUU relacionado con el petróleo. "Nos hicieron un regalo y el regalo llegó hoy, y era un regalo muy grande, que valía muchísimo dinero", anunció a los periodistas en el Despacho Oval. "No tenía nada que ver con la energía nuclear, sino con el petróleo y el gas, y fue algo muy bonito lo que hicieron". Tiene que ver con Ormuz, parece, pero no se sabe más.
El mandatario no dio detalles de qué se trata, pero medio de su país aseguran que dicho "regalo" no es un objeto físico sino una concesión económica de enorme calado. En las últimas horas, Teherán ha permitido el paso de buques petroleros "no hostiles".
¿De qué se puede hablar?
Las negociaciones nucleares, como decíamos, ya estaban en marcha cuando los dos aliados occidentales lanzaron su ataque sorpresa, el 28 de febrero. Matar a Jamenei en las primera horas no hizo sino aumentar la desconfianza iraní hacia los estadounidenses en las negociaciones, especialmente tras la retirada unilateral de Trump en 2018 del histórico acuerdo nuclear alcanzado tres años antes.
Irán y EEUU celebraron ya una ronda de negociaciones a principios de 2025, y cuando expiró el plazo de dos meses fijado por Trump, Israel atacó a Irán por sorpresa, un ataque al que la Casa Blanca se unió en una guerra de 12 días, atacando instalaciones nucleares y posiciones militares iraníes.
Trump declaró el lunes que cualquier acuerdo para poner fin a la guerra implicará que EEUUretire el uranio enriquecido de Irán, fundamental para su controvertido programa nuclear. Irán se ha negado a esta exigencia en el pasado, insistiendo en que tiene derecho a enriquecer uranio con fines pacíficos. Un objetivo menos ambicioso para las conversaciones podría ser alcanzar un alto el fuego y la reapertura del estrecho de Ormuz.
Pero Abbas Araghchi, el ministro de Exteriores del régimen, pareció rechazar cualquier acuerdo parcial en una entrevista con Al Jazeera el miércoles pasado. "No creemos en el alto el fuego. Creemos en el fin de la guerra... el fin de la guerra en todos los frentes", dijo, haciendo hincapié en la necesidad de encontrar soluciones a los conflictos en toda la región.
Axios enfatiza esa lectura esta mañana: dice que sus negociadores trasladan que Trump los ha engañado dos veces. "No queremos que nos vuelvan a engañar", indican los enviados a hablar con Pakistán, Egipto y Turquía. Aún así, este medio insiste en la seriedad de la mano tendida y pone como ejemplo de ello la posibilidad de que vaya a negociar el propio Vance.
Quién está al mando en Irán y qué dice
La agencia Bloomberg sostiene que Irán, aunque diga que no se está hablando de nada, sigue pidiendo lo mismo a sus agresores: que EEUU pague "reparaciones", que garantice que no volverá a atacar a su país de la forma actual y que ambas partes acuerden un nuevo marco para Ormuz, que dé estabilidad al paso de buques.
La pregunta no es sólo si se habla y cómo, sino con quién. A pesar de semanas de intensos bombardeos y del asesinato de su líder supremo, Ali Jamenei, y de muchos altos mandos militares, el liderazgo de Irán parece haberse mantenido relativamente cohesionado, eso sí, pero se desconoce quién está realmente al mando. El nuevo líder supremo, el ayatolá Mojtaba Jamenei, no ha sido visto ni se ha sabido nada de él desde que fue nombrado para reemplazar a su padre. Se dice que está herido, desfigurado, según el espionaje de EEUU.
Dentro de la República Islámica existen otros centros de poder, incluidos los militares y la poderosa Guardia Revolucionaria paramilitar, así como figuras políticas como Qalibaf, el ministro de Asuntos Exteriores, Araghchi, y el presidente Masoud Pezeshkian.
No es seguro que quien entable conversaciones con Washington cuente con el respaldo del ejército o la Guardia Revolucionaria. En la guerra en curso, el ejército iraní ha llevado a cabo ataques siguiendo órdenes de comandantes locales, en lugar de las de algún liderazgo político, según ha declarado Araghchi.
El portavoz del máximo mando militar de Irán, el general de división Ali Abdollahi Aliabadi, prometió el martes que los combates "continuarán hasta la victoria total". Fue un mensaje de desafío a la afirmación de Trump de que Irán estaba pidiendo la paz, pero posiblemente también una advertencia a cualquier miembro del liderazgo iraní para que no ceda en las negociaciones.
Esta pasada noche, en un comunicado recogido por la agencia Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria, el portavoz del Comando Unificado de Operaciones Khatam al-Anbiya insistió en que las declaraciones de la Casa Blanca sobre negociaciones con la República Islámica son falsas. "No llames acuerdo a tu derrota. La era de tus promesas ha terminado", reza la nota.
El Ejército iraní también advirtió esta madrugada de que el precio del petróleo no volverá a ser el que era hasta que las Fuerzas Armadas iraníes "garanticen la estabilidad de la región".
¿Ganando tiempo?
La repentina declaración de Trump sobre los avances en las negociaciones del lunes se produjo justo cuando estaba a punto de expirar el plazo para el ultimátum que había lanzado durante el fin de semana, en el que amenazaba con "arrasar" las centrales eléctricas de Irán si el país no liberaba su control Ormuz. Irán amenazó con tomar represalias contra la infraestructura de energía, agua y petróleo en todo el Golfo.
El lunes, Trump pospuso el plazo cinco días y afirmó que hay una "muy buena posibilidad" de que se llegue a un acuerdo esta semana. Esto supuso un alivio para los mercados mundiales de petróleo y bolsa .
La decisión de Trump podría indicar que le preocupa el posible daño a largo plazo que la guerra pueda causar a la economía estadounidense y mundial, aunque su administración ha insistido en que cualquier perjuicio derivado del aumento de los precios del petróleo se revertirá rápidamente una vez que termine la guerra.
"Trump podría estar buscando activamente una salida", escribió el Soufan Center, un centro de estudios con sede en Nueva York, en un análisis. El magnate podría estar ganando tiempo para que lleguen miles de infantes de marina que se dirigen a la región.
El despliegue de infantes de marina podría ser una táctica para presionar a Irán en las negociaciones. Sin embargo, también ha suscitado especulaciones sobre la posibilidad de que EEUU intente apoderarse de la isla de Jark, en el golfo Pérsico, vital para la red petrolera iraní, o llevar a cabo una operación para extraer uranio enriquecido del territorio iraní. Cualquiera de estas acciones implicaría una mayor escalada y una guerra más prolongada.
Trump ha declarado que no tiene planes de enviar tropas terrestres a Irán, pero no lo ha descartado. Israel ha sugerido que sus fuerzas terrestres podrían participar en la guerra.
¿Y dónde queda Israel?
Cabe destacar que Israel no participa en la iniciativa para entablar negociaciones. Israel se ha presentado como seguidor de Trump, y parece improbable que continúe con sus ataques contra Irán si Estados Unidos declara el fin de la guerra. Sin embargo, ha perseguido sus propios objetivos bélicos, más allá de los estadounidenses. El bombardeo de la semana pasada contra el yacimiento de gas natural iraní de South Pars, en alta mar, provocó una intensificación de los ataques iraníes contra los estados árabes del Golfo, y Trump instó a Israel a detenerlos.
En un comunicado emitido a última hora del lunes, Netanyahu reconoció los esfuerzos diplomáticos de Trump, pero afirmó que, por el momento, Israel continuaría atacando a sus enemigos.
Además, el fin de la guerra contra Irán no significa el fin de la campaña de bombardeos israelíes en el Líbano. Allí, Israel ha aprovechado una nueva oportunidad para intentar aplastar a Hezbolá después de que los milicianos lanzaran cohetes en apoyo de Irán.