Desvinculada de Eurovisión, la edición de 2026 del certamen alicantino se plantea como una oportunidad de oro para consolidarse como el "gran festival de la música en España".
Los organizadores han impuesto medidas muy polémicas para evitar (sin éxito) que el cisma por la participación de Israel contaminara el concurso: "Lo han despojado de sus valores tradicionales".