El Tribunal Superior de Justicia de Asturias ratifica que el trabajador no es apto para su empleo debido a su cuadro clínico, marcado por problemas mentales severos, que resulta incompatible con las exigencias de su puesto habitual.
Tras un periplo universitario insatisfactorio, se topó con una oportunidad en este oficio y no se arrepiente de la decisión: "Estoy orgulloso de ser carnicero".