De la comedia al drama, pasando por la aventura o la sátira, estas localidades han visto cómo sus calles, plazas y paisajes se convertían en escenarios cinematográficos, quedando para siempre unidos a títulos muy populares.
Los consistorios de esta región alemana tienen potestad para intervenir en el diseño de las entradas de las casas e incluso en los árboles que plantan o tienen en ellas.
Más allá de su llanura y clásicos molinos, las pequeñas localidades manchegas esconden castillos, calles medievales, miradores de vértigo y rincones que parecen detenidos en el tiempo.
Por más sorprendente que parezca, dos extranjeros se han convertido en los propietarios de una aldea en Burgos y están en pleno proceso de reconstruirla física y socialmente.