Cómo sacar 450 kilos de uranio de Irán: Trump baraja una arriesgada operación sobre el terreno
EEUU sopesa una incursión terrestre que podría alargarse una semana y en la que sus militares quedarían expuestos al fuego iraní, según una exclusiva de 'Wall Street Journal'. En las negociaciones que Washington dinamitó cuando inició los bombardeos y magnicidios, la opción de entregar el uranio ya estaba encima de la mesa.

Desplegar equipos de fuerzas especiales de élite en territorio extranjero y hostil mientras se eluden misiles tierra-aire y drones enemigos, con el objetivo de entrar en instalaciones secretas subterráneas para localizar, asegurar y extraer una cantidad cercana a 450 kilos de material nuclear. Podría tratarse de la sinopsis del próximo título de cualquier popular saga de videojuegos o incluso podría tratarse de una nueva entrega de Top Gun. Pero no, en realidad esta es una de las posibilidades que se encuentran sobre la mesa central del Despacho Oval, en lo que a nuevos movimientos de EEUU en la guerra contra Irán se refiere.
Según una exclusiva de The Wall Street Journal, esta es la opción que está debatiendo el presidente estadounidense, Donald Trump, en estos momentos. Washington, que también debate sobre una posible intervención militar que ocupe enclaves petroleros y gasísticos iraníes en el estrecho de Ormuz, como el de la isla de Karg; quiere hacerse con el uranio enriquecido iraní. No obstante, dicho uranio ya había sido objeto de negociación en las conversaciones sobre el programa nuclear y de misiles balísticos de Irán —incluso Rusia se ofreció a retirarlo y custodiarlo para evitar los ataques de EEUU e Israel—.
Con todo, de materializarse dicha posibilidad retratada en la exclusiva del rotativo neoyorquino, el conflicto se vería condicionado nuevamente. La Administración Trump, acorralada por los efectos del impacto económico de un precio del petróleo disparado por encima de los 120 dólares, prometió que la guerra no se alargaría más allá de cuatro o seis semanas. Lanzar esta operación militar terrestre supondría inevitablemente aumentar ese plazo, con la incertidumbre de si no será un nuevo bandazo de EEUU a la hora de configurar los plazos de la guerra y dar por derrotadas a las autoridades iraníes.
Pero, ¿aún quedaba "polvo nuclear" en Irán?
Según la información de The Wall Street Journal, Trump está valorando el potencial peligro que tendría para las tropas estadounidenses lanzar una operación de esta magnitud en territorio iraní. Ayer, domingo, sin hacer referencia alguna a esta hipotética operación militar que se baraja, Trump deslizó ante periodistas que "nos van a entregar el polvo nuclear", en referencia al uranio. De no ser así, "no tendrán país". Pero, ¿a qué se refiere Trump cuando habla del "polvo nuclear"?
Según los últimos datos de las autoridades iraníes —cuando la primera Administración Trump rompió el acuerdo nuclear en 2018, los ayatolás dejaron de permitir inspecciones—, los depósitos estarían conformados por un total de 400 kilogramos de uranio altamente enriquecido al 60% y cerca de 200 kilogramos de material fisible al 20%. Para desarrollar armas nucleares es necesario que esa tasa alcance el 90%. Esto sería todo lo que Washington querría llevarse de Irán. Pero emerge otra pregunta, sobre lo ocurrido hace menos de un año.
Si en abril del pasado año, EEUU e Israel sacaron pecho de una Operación Martillo de Medianoche que, en teoría, arrasó con el programa nuclear iraní, ¿cuánto queda de aquel uranio enriquecido o dónde se encuentra? La respuesta vuelve a apuntar a las instalaciones subterráneas bombardeadas: Fordow, Natanz e Isfahán. En el último mes de guerra ya han sido objeto de más bombardeos, pero todos los ojos apuntan de nuevo a los emplazamientos en lo que había centrifugadoras, principalmente un túnel subterráneo en el complejo nuclear de Isfahán y un depósito en Natanz.
Tropas de élite con ingenieros, maquinaria pesada y un aeródromo improvisado: operación digna de guion de Hollywood
Independientemente del éxito o no de una operación en la que se optó por arrojar bombas antibúnker en enclaves nucleares, empleando para ello los bombarderos furtivos B-2 Spirit, la misión que se baraja ahora no solo supone dar un paso más en la escalada. Supone un alto riesgo para las tropas y personal que se envíe al terreno, según han trasladado distintos exoficiales militares estadounidenses y expertos al citado diario.
En primer lugar, habría que trasladar a las tropas en una situación en la que el fuego iraní mediante misiles tierra-aire no está descartado. Tampoco lo están los drones, una versátil arma de las autoridades iraníes han demostrado que son capaces de mantener con constancia en el conflicto, a pesar de haber mermado EEUU e Israel sus capacidades de fuego.
Cuando esas tropas estén desplegadas en los enclaves de Irán donde podría estar almacenado el uranio, deberán tomar el control del terreno con el objetivo de que los ingenieros y técnicos puedan operar la maquinaria pesada para buscar entre los escombros. Esos escombros también pueden estar repletos de minas y otro tipo de artefactos explosivos.
Una vez localizado el uranio enriquecido —recordemos, que puede estar repartido en distintos puntos—, le tocará el turno a las tropas especiales de élite, adiestradas además para la manipulación de material radioactivo en zonas de combate. Su misión será la de asegurar el transporte de entre "40 y 50 cilindros especiales similares a tanques de buceo" en los que se cree que está almacenado el uranio enriquecido. Para ello habrá que introducir estos cilindros en contenedores especiales preparados para evitar accidentes y fugas.
Se calcula que serían varios camiones llenos de esta infraestructura de almacenaje del uranio a sacar de Irán, lo que en palabras de general retirado Joseph Votel, antiguo comandante del Mando Central de EEUU y del Mando de Operaciones Especiales: "No se trata de una operación rápida, de entrar y salir". En este sentido, la instalación temporal de una aeródromo para el aterrizaje y despegue de los aviones de transporte sería vital para la misión. Pero, además, habría que garantizar que se pueda utilizar en estándares de seguridad al tratarse de transporte de material nuclear.
