La actuación de EEUU e Israel contra Teherán tardó meses en prepararse. La postura común de Tel-Aviv y Rihad -nada habitual en materia geopolítica- respecto a que Irán era una amenaza, factor clave en la intervención estadounidense.
Los ataques realizados por Estados Unidos e Israel este fin de semana conlleva implicaciones más allá de las militares y económicas, el próximo mundial de fútbol podría tener un participante menos que abre todas las dudas en la competición.
El ministro de Asuntos Exteriores español ha criticado tanto las acciones militares iraníes como las estadounidenses e israelíes que ha calificado como "una acción unilateral" en la que "no se han empleado las bases españolas".
La muerte del hasta ahora líder supremo del país abre un escenario inédito en la República Islámica. Mientras Irán trata de transmitir una sensación de normalidad y orden constitucional, la realidad es mucho más compleja.
Pese a que podría haber algunos -muy pocos- ganadores de este conflicto, la mayor parte de los países occidentales (y también del mundo) verían como el coste de vida se incrementa -más si cabe-, debido a la importancia capital de Irán en el comercio internacional.
La operación "Furia Épica", como la ha llamado el Pentágono, ya ha descabezado al régimen de los ayatolás con el asesinato de Jamenei, pero el presidente Trump avanza que el conflicto durará varias semanas.
Israel y EEUU ya habían demostrado en los últimos años que tenían información de primera mano del régimen de los ayatolás. El pasado verano, aseguraron que sabían dónde estaba el líder supremo, pero le perdonaban la vida. Ahora ya no.
El jefe de Seguridad de Irán, Ali Larijani, niega la disposición del país a negociar con EEUU, una mano tendida que había desvelado el mandatario republicano en la prensa norteamericana.
Israel bombardea Beirut tras un ataque de Hizbulá, las bolsas asiáticas arrancan a la baja, Reino Unido toma partido, China se pronuncia y el precio del petróleo se dispara. El tablero de juego va cambiando.