16 alimentos que no imaginabas que podían congelarse (FOTOS)

Muy útil cuando hacemos compras gigantes.

Ya sabemos cuánto tiempo aguantan algunos alimentos en el frigorífico. También sabemos qué comidas no deben congelarse. Ahora es momento de saber cuáles son los productos que SÍ pueden meterse en el congelador sin riesgo de estropearse.

Este electrodoméstico es un gran aliado en la cocina, sobre todo en épocas de no salir de casa o cuando estamos intentando ahorrar y queremos aprovechar al máximo las ofertas. Esto implica mucho orden y también conocer algunas normas básicas como que nunca se debe volver a congelar un alimento que ya haya estado congelado.

Esos productos no pueden volver a entrar en el congelador, pero hay otros muchos que sí y que probablemente no tenías ni ideas. En HuffPost Food han recopilado algunos de los más llamativos.

1. Aguacates para hacer guacamole

Todo el mundo adora el guacamole, y seguramente entre en pánico al pensar en un mundo sin aguacates. Tranquilidad. Aunque los aguacates descongelados tienen menos gracia (en ensaladas, por ejemplo, quedan regular) porque pierden un poco su consistencia, siguen estando muy ricos para usarlos en salsas. Lávalos antes de pelarlos, córtalos a la mitad y pélalos. Luego congélalos en mitades o hechos puré con algo ácido como lima o limón, y guárdalo en bolsas que puedan abrirse y cerrarse con facilidad. Duran hasta ocho meses.

2. Humus

¿Cuánto humus puedes comer en cuatro meses? Seguramente un montón. Y nadie te juzgará por ello. Así que vete y compra (o cocina) ese montón. Guárdalo en recipientes que aguanten congelación. Rocíalo con una fina capa de aceite de oliva para que no quede reseco y, cuando quieras atacarlo, sácalo al frigorífico el día de antes y luego mézclalo muy bien.

3. Dientes de ajo

Córtalos a tiras y congélalos. O no. Congélalos enteros. Mira, haz lo que quieras. También puedes conservar el ajo en aceite de oliva, pero hazlo con cuidado, ya que como explica el Centro Nacional de EEUU para la Conservación Alimentaria, puede causar botulismo si se almacena a temperatura ambiente. Pero también puedes guardar esa mezcla en el congelador durante varios meses.

4. Patatas fritas de bolsa

Unas cuantas bolsas de patatas se gastan rápidamente en una barbacoa o en una casa con un par de adolescentes, pero para alguna gente es bastante habitual comerse media bolsa... y que la otra se ponga rancia. Así que sí, puedes congelarla, y en solo unos minutos fuera del congelador estará perfecta.

5. Harina

Como la mayor parte de los alimentos, la harina también dura más en el congelador. ¿Sorprendido? ¿Has estado conservándola toda la vida en la despensa? Sí, nosotros también. Pero la mayor parte de los reposteros prefieren la harina congelada, ya que los ingredientes fríos hacen que los dulces hojaldrados sean más crujientes.

6. Huevos sin su cáscara

Los huevos congelados con su cáscara se romperán y posiblemente le darán un sabor asqueroso a huevo a tus helados. En vez de eso, ponlos en un bol y bátelos con una pizca de sal (ojo, que la mezcla no quede con mucho aire) para que las yemas no queden echas grumos cuando las descongeles. Un par de huevos (o los que necesites) bien batidos pueden durar más de un año en una bolsa de congelar.

7. Arroz y pasta ya cocidos

Las comidas preparadas no son nada nuevo, pero te sorprenderá saber que también puedes ahorrar tiempo cocinando grandes raciones de pasta y de arroz (sin salsas ni nada) y congelándolas en porciones individuales para usarlas después. Cuando vayas a comértelas, rocíalas con un poquito de agua antes de meterlas en el microondas.

8. Caldo de pollo

El caldo de pollo no dura demasiado en el frigorífico, pero en el congelador puede aguantar de cuatro a seis meses. Lo único: no lo congeles en el bote si es comprado. No lo hagas, de verdad. Lo mejor es que lo pases a un recipiente cerrado de buena congelación.

9. Pesto

Como con los aguacates, la costumbre de usar pesto puede ser cara. Por suerte puedes guardar tanto los comprados como los hechos a mano en el congelador durante meses. Simplemente asegúrate de que el bote no es demasiado pequeño o no tendrá espacio para expandirse tras congelarse.

10. Salsa de tomate y salsas para la pasta en general

La salsa de tomate es otra de esas cosas que también es imposible encontrar en la porción correcta. Siempre acaba sobrando. Así que adelante: conserva lo que te sobre. Y de nuevo: nunca en una lata. Puede causar problemas de salud.

11. Diversas hierbas en aceite de oliva

Congelar hierbas y especias no es muy buena idea, porque cuando quieras usarlas estarán blanduchas e insípidas. Pero ponerlas en aceite de oliva es otra historia (claro, siempre puedes comprarlas hechas, pero hacerlo en casa es fácil y rápido). Corta bien las hierbas y ponlas en una cubitera, cúbrelas con aceite de oliva, dejando un poquito de espacio arriba para que el cubito pueda crecer. Una vez congelado, puedes pasar los cubitos a una bolsa de congelar y luego usarlos directamente en tus cremas y sopas o en una sartén.

12. Tortillas mexicanas

Como cualquier alimento seco, pueden congelarse durante meses. Para revivirlas (pueden resecarse un pelín) simplemente mételas en el microondas con un papel de cocina húmedo.

13. Galletas caseras

Puede que te encanten las galletas recién horneadas, pero seguramente te enfrentes con frecuencia al dilema de si hacer una tanda entera aunque no haya demasiada gente para comérselas. Aquí está la solución: haz una tanda entera de masa, y luego congélala en pequeñas bolas en un papel de horneado. Una vez congeladas, mételas en una bolsa apta y ¡listo! Hornea las que necesites en cualquier momento.

14. Chocolate

El chocolate es bastante quisquilloso... Meterlo directamente en el congelador desde una habitación a temperatura ambiente puede convertirlo en quebradizo y hacer que se desmigue. Algo tremendamente decepcionante cuando te mueres de ganas por un trozo, lo que se convierte en una tragedia. El truco es enfriarlo despacito. Mételo primero en el frigorífico, y luego pásalo al congelador. Te durará hasta seis meses.

15. Suero de leche (conocido como buttermilk) para repostería

El suero de leche para hacer dulces cada vez se vende en porciones más pequeñas, pero también debes saber que puedes congelar la que no uses durante tres meses. Como la mayor parte de los productos lácteos, la consistencia del por muchos llamado buttermilk cambia un poquito tras la congelación, pero aún sirve para muchas recetas tras descongelarla en el frigorífico. Incluso puedes congelarla en las pequeñas cucharadas que luego vayas a usar si las pones en una bandeja para cubitos. Una vez congelados, pasa los cubitos a una bolsa especial.

16. Maíz fresco en su propia mazorca

¿Quién no querría disfrutar de una dulce mazorca de maíz a la brasa en los grises y lluviosos días de invierno? El maíz recién cogido que compras en el mercado puede durarte buena parte del año si lo congelas correctamente, con hojas y todo. Si lo compras fresco en una frutería puedes escaldarlo antes de congelarlo para evitar que pierda sabor y color.

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