INTERNACIONAL
06/10/2020 09:43 CEST | Actualizado 06/10/2020 13:52 CEST

De París a Nueva York: la dureza contra el virus que Madrid no quiere aplicar

Madrid continúa siendo la capital europea más afectada, pero son otras grandes ciudades las que están adoptando medidas mucho más restrictivas para frenar la pandemia.

La guerra de las ciudades contra el coronavirus sigue abierta y está obligando a adoptar acciones tajantes. París ha declarado la “alerta máxima” y ha cerrado bares y cafeterías. Nueva York quiere hacer lo mismo con las escuelas y ordena bajar la persiana a los servicios no esenciales. La tasa de incidencia en estas dos urbes es mucho menor que la de Madrid, donde, mientras tanto, se adoptan a regañadientes medidas mucho menos restrictivas.

Las cifras son claras y hacen complicado entender la renuencia del Gobierno regional a poner en marcha recetas similares a las de otras grandes ciudades. Madrid registra una incidencia de 700 casos por cada 100.000 habitantes, muy por encima de los 200 por cada 100.000 de París y dramáticamente lejos de los 33 por cada 100.000 de Nueva York.

El nivel de contagios es “inasumible”

Este mismo domingo, el Gobierno francés declaró la región de París “zona de alerta máxima” y este lunes, las autoridades han anunciado un paquete que decreta, entre otras medidas, el cierre de bares y cafeterías (hasta ahora con horarios restringidos). 

Los restaurantes podrán seguir abiertos si cumplen “un nuevo protocolo sanitario”, según ha avanzado el jefe de la Policía, Didier Lallement, en el que se deberá garantizar la distancia de seguridad entre clientes y reducir a seis el número de personas por mesa.

“Es inasumible un nivel de 3.500 nuevos casos diarios y una tasa de incidencia que ya es superior a los 200 por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días”, ha reconocido el director general de la agencia regional de salud, Aurélien Rousseau.

Estos valores son especialmente elevados en los grupos de jóvenes de entre 20 y 30 años, por lo que también se ha ordenado reducir el aforo en las universidades tras los últimos brotes detectados en estos centros.

Nueva York cierra colegios y servicios no esenciales

En la misma línea, Nueva York, pese a contar con una incidencia acumulada de 33 casos por 100.000 habitantes en los últimos 7 días, también ha avanzado restricciones selectivas en nueve barrios de Brooklyn y Queens que han registrado tasas de contagio superiores al 3%. En ellos se cerrarán comercios, centros educativos y cualquier servicio no esencial a partir de este miércoles.

“El objetivo es rebobinar en estos nueve códigos postales y retroceder para enfrentarse a los problemas utilizando las herramientas ya conocidas”, explicaba el alcalde de la ciudad, Bill de Blasio, en rueda de prensa este domingo.

De Blasio ha asegurado que, en el mejor de los casos, las medidas estarán en vigor 14 días mientras que los colegios y las empresas, entre otros sectores, probablemente lo harán durante 28.

La iniciativa, que ha sido propuesta por el Ayuntamiento, tendrá ahora que ser ratificada por el gobernador del estado, Andrew Cuomo.

Además, otros once barrios están en la “lista de vigilancia” y también deberán cerrar restaurantes que no tengan espacio al aire libre, gimnasios y piscinas.

Italia progresa adecuadamente

En sentido contrario, Italia, tras haber sido la nación más golpeada por el virus durante la primera oleada, goza ahora de una tasa de incidencia mucho menor que el resto de sus vecinos con 45 casos por 100.000 habitantes en los últimos 14 días.

Las claves del éxito, aseguran los expertos, se deben al progresivo levantamiento de las restricciones. Una gradualidad que ha permitido un mayor control de la epidemia en los primeros meses del verano.

También cautos, Israel o Dinamarca han sido otros dos claros ejemplos de reacción ante los rebrotes.

El primero no dudó en aprobar en Consejo de Ministros el pasado 13 de septiembre un confinamiento de tres semanas coincidiendo con importantes festividades judías para evitar una mayor propagación del virus.

Las limitaciones impedían a los israelíes desplazarse más allá de 500 metros desde su domicilio excepto por necesidades esenciales y los colegios han permanecido cerrados. 

Dinamarca, por su parte, extendió las nuevas restricciones que ya había impuesto sobre el área de Copenhague a todo el país, limitando los horarios en bares, restaurantes y cafeterías hasta las 22:00, imponiendo el uso obligatorio de mascarilla a los clientes hasta tomar asiento y reduciendo los aforos al 50%.

Los mismos pasos siguen ahora Grecia, donde también se han reducido aforos y el teletrabajo se ha hecho obligatorio para el 40% de los empleados públicos y privados, Reino Unido que no descarta un segundo confinamiento nacional, o República Checa, que ha prohibido los eventos colectivos en espacios interiores para más de 10 personas de pie.

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